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Comunicación

Hoy en día es frecuente describir nuestra sociedad como “sociedad de la información”, entre otras razones por la cantidad de información que fluye y circula, lo que puede convertirse en un problema. Tal y como comentaba Stephen Hawking en su libro póstumo, mientras que en el siglo XVIII se decía que existía una persona que había leído todos los libros escritos hasta ese momento, hoy esta hazaña sería imposible: tardaría unos 15.000 años en leer solo los libros de una Biblioteca Nacional, a razón de un libro por día, y, al terminar, tendría otros 15.000 años de literatura acumulada.


AutoraMaría Isabel Pascual del Riquelme Martínez, Universidad Miguel Hernández 

La información es más accesible que nunca: tenemos acceso a miles de fuentes a solo un clic de distancia. ¿Por qué, entonces, es un problema mundial la desinformación y los bulos? ¿Por qué empresas internacionales como WhatsApp se ven obligadas a limitar el uso libre de sus redes sociales?

Para empezar, es normal que nos cuelen mentiras porque carecemos, en general, del tiempo y conocimientos necesarios para poder evaluar críticamente toda la información que nos llega a diario. Es el caso de las noticias falsas que circulan por las redes sociales: enjuagarse la garganta con agua salada ayuda a prevenir el coronavirus, o el hospital chino de hormigón construido en 48 horas. Así que, si no es analizando crítica y objetivamente el contenido de estos mensajes, ¿cómo una persona decide si son verdad o no?

Atajos cognitivos

Según el Modelo de Probabilidad de Elaboración (Elaboration Likelihood Model o ELM por sus siglas en inglés), si carecemos del tiempo, los conocimientos o la motivación, podemos procesar un mensaje utilizando “atajos cognitivos” (heurísticos) que nos facilitan la tarea.

Por ejemplo, si no somos médicos o biólogos, y no tenemos tiempo o ganas de contrastar un mensaje sobre el coronavirus, podemos decidir si nos lo creemos o no evaluando la fuente del mensaje (si conozco a quien lo manda, y/o es cercano a mí); analizando si ese mensaje es consistente con nuestra opinión previa sobre el tema (si pienso que el agua salada es buena para curar otros males); y/o viendo si otras personas comparten también ese mensaje (si personas afines a mí también están compartiéndolo, entonces, me lo creeré con mayor facilidad).

Los estudios han mostrado que esta forma heurística de procesar la información a través de atajos puede sernos de utilidad en un contexto de exceso de información como el descrito y, además ayuda, en ocasiones, a deliberar de forma correcta. Pero también explican que, en la medida en que el uso de atajos prevalece sobre el escrutinio crítico de la información, es más probable que aparezcan sesgos cognitivos y que nos cuelen un bulo.

El sesgo de confirmación

Uno de estos sesgos es el conocido como sesgo de confirmación, según el cual tendemos a considerar solo información que es similar a nuestras ideas previas, y descartamos sin valorar la que las contradiga. En el ejemplo anterior, este sesgo podría darse a través del segundo atajo comentado: si yo ya tengo unas creencias establecidas sobre los beneficios del agua (“hacer gárgaras limpia la garganta”), sean ciertas o no, y no analizo críticamente la información que me llega a este respecto, me creeré más fácilmente un mensaje como el descrito.

La razón por la que actuamos de este modo es, no obstante, comprensible desde un punto de vista psicológico: nuestras creencias sobre algo forman parte de los pilares del “edificio” que representaría nuestra identidad y, como tal, desafiar cualquiera de ellas puede hacer temblar el edificio entero de lo que creemos ser, y somos.

También es comprensible desde un punto de vista biológico, ya que buscar el acuerdo facilita la cooperación social –normalmente compartimos nuestras creencias personales con otros– y, por ende, se trata de un rasgo seleccionado evolutivamente. No obstante, hoy día se denomina “sesgo” –y no “ventaja»– porque también se reconoce que ya no nos es útil, y que representa una característica que no ha tenido tiempo suficiente de adaptarse al creciente cambio que ha experimentado nuestro entorno.

¿Sabe cómo funciona su inodoro?

Otro sesgo que puede aparecer cuando razonamos vía atajos es lo que en español podría llamarse «ilusión de conocimiento” (illusion of explanatory depth), y que consiste en creernos que sabemos más de lo que realmente sabemos. Por ejemplo, la gran mayoría no sabemos cómo funciona el inodoro de casa, pero si nos preguntan, es fácil que hasta veamos absurda la pregunta (“¿cómo no voy a saberlo?”).

Este sesgo es peligroso porque conduce a creencias que, al no estar fundadas en conocimiento real o sólido, tienden a afianzarse en emociones y sentimientos, lo que a su vez las hace más fácilmente polarizables. No existe mayor problema en tirar de la cadena del WC sin saber cómo funciona, pero sí es peligroso difundir información a favor o en contra de las vacunas sin saber bien de qué estoy hablando.

Desacreditar a quien piensa de otra forma

Además, las creencias ligadas a fuertes sentimientos tienden también a buscar el refuerzo social, a apoyar a quien piensa igual que nosotros y a descartar o desacreditar a quienes piensan lo contrario (incluso cuando aportan datos y pruebas). Es fácil que este sesgo aparezca en situaciones en las que un tema despierta reacciones emocionales fuertes –temas políticos, coronavirus, por ejemplo–, y sobre el que se razona más mirando la fuente o quién comparte la información, es decir, utilizando atajos.

Bajo este principio de refuerzo social emergen y medran actividades fraudulentas de difusión de información que llevan a la gente a creerse un bulo bajo la falsa ilusión de que son muchos los que lo comparten, y en realidad se difunde vía bots.

Evidentemente, hay otros muchos factores que pueden explicar por qué nos creemos un bulo o descartamos como falsa una información veraz, y la importancia de este tema justifica el esfuerzo en ahondar en su análisis.

Las consecuencias de la desinformación en Internet y en algunos medios de comunicación pueden ser de extrema gravedad a muy diferentes niveles. Pueden afectar –y lo hacen– a la salud pública, a la deriva ideológica y política de países, o al fortalecimiento de opiniones extremistas.

Difundir bulos a través de medios como las redes sociales puede, por tanto, actuar como la pólvora a la hora de encender odios e inquinas, o como la niebla impidiendo la aceptación de conocimiento útil y veraz. Redes como WhatsApp son conscientes de esto, y por eso actúan ahora. En cualquier caso, el fenómeno de la desinformación se enmarca en sociedades cuyos retos no terminan con el coronavirus, sino que se verán obligadas a enfrentar otros en el futuro (cambio climático, crisis de recursos, laboral, tecnológica, etc.), para los cuales necesitaremos, más que nunca, haber aprendido a utilizar la enorme cantidad de información que hasta entonces hayamos podido generar.The Conversation

María Isabel Pascual del Riquelme Martínez, Profesor Ayudante Doctor, Phd en Marketing y Comportamiento del Consumidor, Universidad Miguel Hernández

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Agenda 2030, Comunicación

Aqualia acaba de presentar su Informe de Responsabilidad Social Corporativa 2018 que para la compañía supone “un ejercicio de máxima transparencia”, en palabras de Juan Pablo Merino, director de Comunicación y RSC. Bajo el título #Impactoreal, el informe es fruto de un laborioso análisis de materialidad que Aqualia ha llevado a cabo para conocer los impactos más relevantes de su actividad y sus repercusiones sobre sus grupos de interés.

 

Felix Parra, CEO de Aqualia, abre el Informe con una entrevistaen la que aporta las claves del último año de la empresa y los principales hitos. En ella destaca la gestión del agua como uno de los factores clave para alcanzar el éxito en el camino hacia el desarrollo sostenible: “la gestión eficiente de los recursos hídricos es una actividad estratégica, nuestro modelo de negocio contribuye a la generación de riqueza y tiene un impacto positivo en el conjunto de la sociedad”, apunta el primer ejecutivo de la compañía.

En este sentido, Aqualia ha desarrollado un análisis para detectar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sobre los que la compañía impacta de manera prioritaria y directa. El objetivo de este trabajo es alinear la estrategia de la empresa y establecer una hoja de ruta orientada a la consecución de dichos ODS, convirtiéndose así en la primera empresa del sector en España en adquirir un compromiso de estas características. Aqualia está preparada y a la altura del desafío que plantean los ODS”, afirma Félix Parra en una entrevistaen la que repasa en profundidad los retos y oportunidades a los que se enfrenta la compañía en materia de negocio, innovación, ética y desarrollo sostenible.

 

En línea con el conjunto de los ODS y, en particular con la gestión del agua, la compañía adopta una posición de liderazgo transformador para establecer unas bases que permitan medir y garantizar la tiple sostenibilidad –social, medioambiental y financiera- necesaria en la gestión de los servicios del ciclo integral del agua. Un desafío que requiere de alianzas público-privadas: “no me imagino un futuro en el sector del agua si los retos no se comparten entre lo público y lo privados; entre organizaciones y empleados, empresas y ciudadanos”, señala el CEO de Aqualia.

 

Como novedad, junto al Informe de Responsabilidad Social Corporativa, Aqualia ha lanzado un vídeoen el que se presenta en dos minutos los principales logos y desafíos recogidos en el Informe #ImpactoReal. El documento cuenta con infografías para facilitar al lector conocer de un vistazo la actividad de Aqualia y sus principales cifras de desempeño en 2018. Además, se ha dotado de contenido interactivo a través de la inclusión de códigos QR a lo largo del informe, que permiten acceder desde el móvil a la información ampliada en formato multimedia.

Aqualia publica su informe de Responsabilidad Social Corporativa, elaborado según la opción de conformidad exhaustiva de la guía para la elaboración de memorias de sostenibilidad de Global Reporting Initiative (GRI), en su versión GRI Standars de 2016 y ha sido verificada por una entidad externa independiente (AENOR). El Informe está editado en portugués, además de en español y en inglés. Cuenta con una versión digital navegable desde Ipad y otros dispositivos y se puede acceder a ella y descargarse directamente a través de la web.

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Comunicación
En los últimos años los intentos de calcular lo que sucede en un minuto online y cómo el volumen de datos creados aumenta progresivamente se han convertido en una tradición. La página Visual Capitalist recoge el último de ellos, realizado @LoriLewis, de la página @Modern_Luxury, junto con Chadd Callahan, profesional de las redes sociales y videojuegos. Según esta última actualización, en 2019 alrededor de 42 millones de mensajes son enviados en WhatsApp y Facebook Messenger, cuatro millones de búsquedas son realizadas en Google y un millón de usuarios se registran Facebook en solo sesenta segundos. Lo vemos perfectamente ilustrado en esta infografía de Statista.


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Comunicación
La transición energética es una realidad en la mayoría de las Comunidades Autónomas gracias a la instalación de los parques eólicos durante las dos últimas décadas.

Frente a un objetivo nacional de alcanzar un 74% de aportación renovable a la generación eléctrica nacional en 2030, Castilla y León ya superó esa cifra en 2018 sólo con su generación eólica, alcanzando un 80% de la cobertura de la demanda gracias al viento. Si se le añade el resto de renovables, Castilla y León generó el año pasado el equivalente al 144% de su demanda eléctrica con renovables.

Las otras dos Comunidades Autónomas que superaron el 50% de cobertura equivalente de la demanda eléctrica con eólica fueron Castilla la Mancha, con un 68,6% y la Rioja, con un 53%.
Fuente: REE y elaboración AEE

En términos de generación mensual, durante el mes de marzo del año pasado, que fue muy ventoso ya que a nivel nacional se alcanzó un 33,1% de generación eólica, tanto Castilla la Mancha como Castilla y León superaron el 100% de la cobertura de la demanda con eólica.

El viento en estas Comunidades Autónomas contribuyó a descarbonizar el consumo de comunidades limítrofes, como Madrid y País Vasco, que son grandes consumidoras de electricidad y tienen que importar electricidad de territorios vecinos. En el siguiente gráfico se puede ver la evolución mensual en 2018 de la cobertura de la demanda con eólica en las cinco Comunidades Autónomas con más penetración de energía eólica:
Fuente: REE y elaboración AEE

Por otra parte, las Comunidades con más viento en 2018 fueron Galicia, Navarra y Aragón, todas con un aprovechamiento del recurso eólico por MW instalado claramente superior a la media nacional, como se puede ver en el siguiente gráfico:
Fuente: REE y elaboración AEE

Todas estas cifras, reafirman el potencial de la energía eólica en el mixenergético español, con una suma total de 23.484 MW eólicos instalados en todo el territorio nacional. España tiene 1.123 parques eólicos presentes en 807 municipios, con más de 20.000 aerogeneradores instalados, que cubren el 19% del consumo eléctrico. Asimismo, hay 207 centros de fabricación en dieciséis de las diecisiete comunidades autónomas.

De la nueva potencia eólica ya instalada en 2018, 190 MW (el 48,5% del total) corresponden a parques en las Islas Canarias. El resto de los megavatios instalados -unos 200 MW- corresponden 90 MW en Aragón, 68 MW en Galicia, 30 MW en Andalucía, 10,37 MW en Castilla La Mancha y 2,35 MW en Cataluña.

La Comunidad Autónoma con mayor potencia instalada también continúa siendo Castilla y León. Le siguen Castilla-La Mancha y Galicia en el ranking de potencia instalada. A la cola están Madrid, Ceuta, Melilla, Baleares y Extremadura. Esta última comunidad autónoma acaba de inaugurar en el mes de febrero pasado su primer parque eólico con 40 MW de potencia. Por lo tanto, para este año ya son 16 las Comunidades Autónomas que están produciendo electricidad con el viento. Ya sólo quedaría Madrid y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla sin esta tecnología de generación limpia y renovable.
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Comunicación, Tecnología
El precio de todos los materiales necesarios para fabricar un iPhone 6 apenas supera el dólar (1,03 dólares, exactamente). Solo un dolor en materiales, aunque un teléfono de este tipo llega a tener más de una decena de diferente procedencias. ¿Sabías que en tu móvil hay aluminio, cobalto, hierro, carbón, cromo y así hasta más de doce materiales.  Se puede decir que esta es la conclusión principal del reportaje ‘Everything That’s Inside Your iPhone’ de la publicación Motherboard (Vice) elaborado gracias a los datos de la consultora 911 Metallurgist. Según este, el teléfono está principalmente compuesto de aluminio (31,1 gramos), carbón (19,9g), oxígeno (18,7g) y hierro (18,6g); la gran mayoría de estos de bajo precio.   Infografía: 1 dólar: el precio total de los materiales de los que está compuesto el iPhone | Statista Más estadísticas en Statista
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Comunicación, Tecnología
Los smartphones han aumentado sus funciones y aplicaciones en los últimos años con una intensidad que roza lo perverso. Así, sus ventas también se han disparado. Pero, ¿alguien se acuerda de los pequeños e inofensivos mp3, con tus teclecillas, su pantallita en blanco y negro y su pista número 1,2 y 3? Mundo cruel. Así lo refleja esta infografía del equipo de Statista Infografía: Los aparatos eléctricos en crisis por la llegada del smartphone | Statista Más estadísticas en Statista
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Comunicación

El 83 % de los profesionales del ámbito de la comunicación consideran que el canal más importantes para la gestión de esta disciplina son las redes sociales, mientras que el principal reto que afronta este colectivo pasa por abordar de forma adecuada la revolución digital.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio Latin American Communication Monitor 2016-17 (LCM) que elabora la European Public Relation Education and Research Association (Euprera), con el apoyo de la Asociación de Directivos de Comunicación y de Fundacom, y la colaboración de la consultora Llorente & Cuenca.

El estudio, realizado con una base de 2.295 profesionales de 17 países, presenta una panorámica de la función de la comunicación y del perfil competencial del colectivo en Latinoamérica; y en él, los retos más importantes que señalan estos ejecutivos son los ligados a la transformación digital de la función de comunicación.

De esta manera, el 39 % considera que enfrentarse a la revolución digital y la web social es el principal desafío, seguido por la utilización del big data y los algoritmos para el 37 % de los encuestados. En esta línea, sólo el 17 % de los departamentos y agencias de comunicación latinoamericanos ya han implementado el big data para la monitorización de audiencias y la canalización de contenidos. El 64 % de los profesionales de la comunicación valoran muy positivamente la asesoría de las agencias de comunicación por su capacidad de explicar y ayudar a implementar las tendencias de los nuevos canales de comunicación surgidos con la digitalización.

Estos datos serán presentados formalmente y en su totalidad en la primera Cumbre Iberoamericana de Comunicación Estratégica, CIBECOM’2017, que se celebrará en Miami los días 5, 6 y 7 de abril.

Fuente: DIRCOM

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Comunicación

Las empresas españolas apenas rozan el aprobado en materia de comunicación; y la calidad de la información que transmiten a sus grupos de interés o a sus audiencias potenciales tiene que mejorar según el último Informe Reporta, un estudio impulsado por la compañía Deva, especializada en comunicación financiera.

En concreto, la nota media de las 113 empresas españolas analizadas en 2016 se sitúa en 44,3 de un total de 100 puntos, lo que supone un descenso con relación al año anterior, en el que la puntuación fue de 46,6. Según explica Irene Fernández, secretaria técnica del Informe Reporta, una de las razones detrás del retroceso en esta puntuación media es que los niveles de exigencia en la elaboración del informe «son cada vez mayores», además de que se han introducido «nuevas directrices de la GRI (Global Reporting Initiative ), en concreto de su cuarta versión, que la mayoría de las empresas españolas no aplicaba».

El Informe Reporta mide la calidad de la comunicación de las empresas que forman parte del Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) y su voluntad de comunicar más allá de lo que tienen que hacer por ley. Para ello, se analiza la transparencia de la información que transmiten, su relevancia y la accesibilidad a la misma.

Cada  principio estudiado tiene asignada una puntuación. La transparencia son 55 puntos.  Luego está la relevancia (30 puntos), que mide si la información facilitada por las empresas «aborda los impactos económicos, ambientales y sociales significativos que pueden influir en las decisiones de los grupos de interés respecto a la empresa». Por último, la accesibilidad (15 puntos), en la que se evalúa si la información «se presenta de forma clara y asequible para los diferentes públicos y utiliza las nuevas tecnologías disponibles».

El informe que elabora esta compañía se centra en medir la voluntad de comunicar y la calidad con la que se hace, pero no de comprobar la veracidad de la información que transmiten las empresas. «Esa tarea corresponde a los auditores», apunta Fernández. Para las empresas en dificultadas se hace aún más necesario presentar un reporting, transparente, relevante y accesible con el que accionistas, proveedores y clientes.

Para medir la calidad de la comunicación, se diseñó una herramienta que creció gracias a que se consultó a todos los usuarios de la información. A partir de ahí, se extrajeron los tres principios del estudio y los 34 indicadores que evalúa. «El resultado final del proceso es una herramienta de medición exhaustiva que refleja las buenas prácticas de las empresas, las recomendaciones y criterios de fuentes autorizadas, y que tiene en cuenta las preocupaciones de los usuarios de la información», detalla Fernández.

Fuente: Deva y Espacio DIRCOM

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Comunicación

En un país con un uso de Internet tan extendido como en España es difícil imaginarse que hay territorios en el mundo en el que menos del 2% de sus habitantes acceden a la Red, como es el caso de Eritrea (con un 1,1% de usuarios sobre la población total según datos de 2016), Burundi (con un 1,5%) y Guinea (con un 1,8%). La media mundial de internautas fue de 48,2% el año pasado, casi la mitad de la cifra española, que registró un 82,2% como muestra esta infografía de Statista, basada en datos de Internet Live Stats.

No obstante, este mapa del uso de Internet en el mundo evidencia el argumento de aquellos que hablan de que la brecha digital se acentúa y que el uso de las nuevas tecnologías puede ser también un elemento de desigualdad social y en el acceso de oportunidades.

Infografía: El mapa del alcance de Internet | Statista Más estadísticas en Statista
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