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Innovación

Organizaciones que representan a más de 7.000 universidades en los seis continentes declararon una emergencia climática y acordaron un plan para abordar la crisis y convertirse en carbono neutrales en 2030.

“Como instituciones y redes de educación superior y universitaria de todo el mundo, declaramos colectivamente una emergencia climática en reconocimiento de la necesidad de una transformación social drástica para combatir la creciente amenaza del cambio climático”, anunciaron en una carta.

El plan de tres puntos firmado por las organizaciones incluye el compromiso de convertirse en carbono neutrales para 2030 o a más tardar en 2050; movilizar más recursos para la investigación del cambio climático orientada a la acción y la creación de habilidades; y elevar el papel de la educación ambiental y sobre sostenibilidad a través de programas de estudio y de divulgación en campus y comunidades.

Esta es la primera vez que universidades se reúnen para hacer un compromiso colectivo de cara a la emergencia climática. La iniciativa es encabezada por la Alianza para el Liderazgo en Sostenibilidad en la Educación (EAUC), la organización Second Nature, con sede en Estados Unidos, y la Alianza de Jóvenes y Educación de ONU Medio Ambiente.

La carta se compartirá con los ministros que se reunirán hoy en Nueva York en la Iniciativa de Sostenibilidad de la Educación Superior.

El documento fue firmado por casas de estudio como la Universidad Tongji (China), la Universidad Estatal de California (EE.UU.), la Universidad de Zayed (Emiratos Árabes Unidos), la Escuela de Negocios KEDGE (Francia), la Universidad Strathmore (Kenia), la Universidad de Guadalajara (México) y la Universidad de Glasgow (Reino Unido).

El anuncio también está respaldado por las principales redes de educación a nivel mundial, como la Alianza Global y la Iniciativa de Liderazgo Globalmente Responsable, que se han comprometido a cumplir los objetivos sugeridos.

“Lo que enseñamos moldea el futuro. Damos la bienvenida a este compromiso de las universidades para lograr la neutralidad climática en 2030 y ampliar sus esfuerzos en el campus”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente.

“Los jóvenes están liderando el llamado a la acción global para abordar los desafíos climáticos y ambientales. Las iniciativas que involucran directamente a los estudiantes en este trabajo crucial son una contribución valiosa para lograr la sostenibilidad ambiental”, añadió Andersen.

Algunas casas de estudio ya han tomado medidas ejemplares de sostenibilidad, como la Universidad Strathmore de Kenia, que funciona con energía limpia y ha establecido su propio sistema de conexión a una red fotovoltaica de 600 kilovatios, y la Universidad Tongji de China, que ha invertido significativamente en un plan de estudios de educación para la sostenibilidad y está animando a otras instituciones a hacer lo mismo. En Estados Unidos, la Universidad Americana y la Universidad Colgate ya han alcanzado la neutralidad del carbono.

“Los jóvenes de todo el mundo sienten que las escuelas y universidades han reaccionado de forma muy lenta ante la crisis que ahora sufrimos. Damos la bienvenida a la noticia de que están declarando una emergencia climática. No tenemos tiempo que perder. Pediremos a aquellos que aún no han apoyado esta iniciativa, que se unan. Y por supuesto, lo más importante es la acción que está por venir”, dijo Charlotte Bonner, Directora de Estudiantes Organizados para la Sostenibilidad.

La expectativa es que más de 10.000 instituciones de educación superior se incorporen al movimiento este año. Los gobiernos están invitados a apoyar la iniciativa con incentivos para el cumplimiento de los compromisos.

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Innovación, Nuevas Tecnologías

Los datos, el análisis y la gobernanza de datos son prioridad en 2017, como revela la última encuesta de Talend, que recoge, además, que el 80% de los responsables de TI asegura estar desarrollando una iniciativa de Big Data, casi el doble que en 2016.

El Big Data se usa con mayor frecuencia para impulsar mejoras internas de procesos y optimizar el servicio al cliente. El trabajo de cualquier líder de TI suele estar dividido entre la introducción de nuevas tecnologías para mejorar el negocio y mantener el correcto funcionamiento del día a día de manera segura y rentable.

En este sentido, el 27% de los encuestados señala que el mayor impacto de los datos en su organización está siendo la colaboración en la mejora de los procesos internos, seguido de cerca por la mejora del servicio al cliente (20%), la reducción de los costes de operación (17%) y la creación de nuevas fuentes de ingresos (17%). El 26% de los encuestados señala que la analítica en tiempo real es su principal prioridad en 2017.

La gestión de metadatos es la segunda más cercana al 20%, y la preparación de datos de autoservicio es reconocida como prioridad para el 18% de los encuestados. Mientras que la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático (‘machine learning’) y el Internet de las Cosas (IoT) aunque están en el radar de muchos CIO, le prestan menos importancia, obteniendo sólo el 10% y el 5% de los votos, respectivamente. La encuesta, realizada por la oficina central de Talend en Europa a 166 responsables de TI, recoge que para el 35% de los encuestados su mayor desafío para conseguir la gestión por datos era la relación entre el departamento TI y el Negocio.

Generalmente, esta brecha en la relación de ambas áreas supone mayor obstáculo que cualquier presupuesto (23%) o que tener las habilidades necesarias, que solo fue identificado como un desafío por el 16% de los encuestados. Asimismo, y en relación con las mayores preocupaciones, los responsables de la toma de decisiones de TI mostraron una división bastante igualada entre el gobierno de datos (37%), la calidad de los datos (33%) y el autoservicio (31%). Estos resultados ponen de relieve, como destaca Talend, la presión ejercida por las organizaciones para asegurar que los datos sean limpios, administrados y ampliamente accesibles para que los empleados puedan aprovecharlos para el éxito del negocio.

Los datos, el análisis y la gobernanza de datos son prioridad en 2017, como revela la última encuesta de Talend, que recoge, además, que el 80% de los responsables de TI asegura estar desarrollando una iniciativa de Big Data, casi el doble que en 2016. El Big Data se usa con mayor frecuencia para impulsar mejoras internas de procesos y optimizar el servicio al cliente. El trabajo de cualquier líder de TI suele estar dividido entre la introducción de nuevas tecnologías para mejorar el negocio y mantener el correcto funcionamiento del día a día de manera segura y rentable.

En este sentido, el 27% de los encuestados señala que el mayor impacto de los datos en su organización está siendo la colaboración en la mejora de los procesos internos, seguido de cerca por la mejora del servicio al cliente (20%), la reducción de los costes de operación (17%) y la creación de nuevas fuentes de ingresos (17%). El 26% de los encuestados señala que la analítica en tiempo real es su principal prioridad en 2017. La gestión de metadatos es la segunda más cercana al 20%, y la preparación de datos de autoservicio es reconocida como prioridad para el 18% de los encuestados.

Mientras que la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático (‘machine learning’) y el Internet de las Cosas (IoT) aunque están en el radar de muchos CIO, le prestan menos importancia, obteniendo sólo el 10% y el 5% de los votos, respectivamente.

La encuesta, realizada por la oficina central de Talend en Europa a 166 responsables de TI, recoge que para el 35% de los encuestados su mayor desafío para conseguir la gestión por datos era la relación entre el departamento TI y el Negocio.

Generalmente, esta brecha en la relación de ambas áreas supone mayor obstáculo que cualquier presupuesto (23%) o que tener las habilidades necesarias, que solo fue identificado como un desafío por el 16% de los encuestados.

Asimismo, y en relación con las mayores preocupaciones, los responsables de la toma de decisiones de TI mostraron una división bastante igualada entre el gobierno de datos (37%), la calidad de los datos (33%) y el autoservicio (31%).

Fuente: EP

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Innovación

 Promover la innovación es un componente crucial en la ecuación de la productividad, sin embargo, la perspectiva para la región latinoamericana es desoladora. Para este año se espera que los países reduzcan aún más el gasto en investigación y desarrollo (I+D). Y si bien la liberalización del comercio puede generar oportunidades, se espera poco progreso en el campo de las reformas estructurales. Históricamente América Latina ha estado rezagada respecto de otras regiones en términos de innovación debido a los bajos niveles de inversión en I+D, bajos estándares en educación y políticas débiles. Durante el quinquenio de 2004 a 2009, la combinación de acuerdos de libre comercio (TLC) y mejores políticas de promoción de exportaciones crearon las condiciones iniciales para la innovación en América Latina. En ese período, la región aumentó sus exportaciones de bienes y servicios, lo que también incrementó la competencia y abrió las puertas a nuevos mercados. El resultado fue la aparición de multinacionales regionales etiquetadas como “multilatinas”.

La estabilidad de los presupuestos públicos durante el período llevó a muchos analistas a esperar que una mayor inversión en I+D estimularía las tasas de crecimiento a largo plazo. Sin embargo, las esperanzas se diluyeron con la crisis financiera mundial y en 2009 la economía de la región se contrajo por primera vez en 20 años. En 2010, la economía se recuperó fuertemente, pero el crecimiento se ha ido desacelerado constantemente desde entonces. El crecimiento del PIB cayó de un 4.5% en 2011 a un escaso 0.1% en 2015, antes de entrar en recesión en 2016. Para este año, las perspectivas de crecimiento en la región son positivas pero débiles, y para el 2017 el pronóstico del FMI es de un crecimiento de 1.2%.

Datos publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Naciones Unidas (WIPO), revelaron que el número de patentes solicitadas en la región durante 2016 fueron bajas en comparación al año anterior. En cambio, en el mismo período varios países asiáticos registraron aumentos substanciales. La WIPO ha atribuido este pobre desempeño a la situación económico y a la reducción de recursos que los gobiernos, las empresas y las universidades destinaron a la innovación.

Según la WIPO, América Latina es una región con un gran potencial de innovación inexplorado. A pesar de ello, la organización reconoció que en los últimos años ningún país de la región ha sido considerado como un país innovador, -la WIPO define así a quienes mejoran un 10% por encima de sus pares teniendo en cuenta el nivel de PIB- como los son, Vietnam o la India. A pesar de la baja calificación de la región, los países que obtuvieron las mayores calificaciones fueron Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay.

A pesar del panorama regional, algunos países clave están abordando la necesidad de aumentar la innovación. México por ejemplo, ha implementado un programa de reformas estructurales para aumentar la productividad con el fin de mejorar las perspectivas de crecimiento. En Argentina, el cambio en el panorama político y el consecuente cambio de gobierno ha mejorado las perspectivas de las condiciones empresariales. Y en Brasil, aunque la economía se sigue tambaleando, están surgiendo señales tentativas de mejora y el gobierno de Michel Temer ha mantenido la agenda de innovación en el radar.

Aparte de estos ejemplos, hay pocos indicios de que los gobiernos se estén comprometiendo con la implementación de reformas estructurales para favorecer la innovación. De hecho, los últimos datos de la UNESCO confirman que el gasto en I+D en la región es considerablemente bajo. En promedio, la mayoría de los países gastan menos del 0.5% del PIB y el gasto proviene principalmente del sector público, mientras que el gasto promedio en los países de la OCDE oscila entre el 2.0% y el 4.0% del PIB. Teniendo en cuenta las actuales restricciones presupuestales en los países de la región, los expertos coinciden en que los gobiernos deberían tomar medidas enfocadas a fomentar el emprendimiento y la innovación, así como promover una mayor inversión privada. El fortalecimiento de políticas de competencia, la mejora del marco contractual y la reducción de burocracia, así como una mayor protección de los derechos de propiedad intelectual son algunas de las medidas recomendadas. Además, los esfuerzos por incrementar la liberalización del comercio tanto dentro como fuera de la región—la Alianza del Pacífico y la Asociación Transpacífica, TPP (convulsionada con la retirada de EEUU)—alentarán a las empresas latinoamericanas a buscar nuevos mercados competitivos y en rápido crecimiento.

Autor: Ricardo Aceves, economista mexicano dedicado al análisis de temas macroeconómicos en Latinoamérica. Actualmente es Economista Senior para América Latina de la firma FocusEconomics en Barcelona.

Fuente: El Observador.com, Uruguay

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